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Revista de Historia Antigua

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UN REINO CRISTIANO EN ABISINIA

Eutiques, sucesor de Nestorio en la sede patriarcal cristiana de Constantinopla, se desmarcó de la postura oficial de la Iglesia, adquiriendo dramáticos tintes heréticos, al admitir una sola naturaleza (phisis) en Cristo, tesis que recibió el nombre de monosifismo. Reunido a propósito de conciliar tantas y tantas reinterpreatciones de la doctrina cristiana, el Segundo Concilio de Éfeso, en 449 d.C., el Papa (el obispo de Roma, recordémoslo) San León Magno envió una carta a los conciliares, denominada "Epístola Dogmática", resumen de las decisiones conciliares, y en las que la Iglesia oficial se ratificaba en la postura ortodoxa de una sola persona y dos naturalezas en Cristo. Así que las posturas de Nestorio y su sucesor Eutiques fueron declaradas heréticas.

Pero la semilla ya estaba comenzando a germinar en Oriente, y el monofisismo ganó un gran número de adeptos en Siria, Egipto y Asia Menor, plantando un serio problema a las autoridades imperiales, por si no tenían ya suficientes, dentro del proceso de descomposición acelarado que sufría el imperio romano durante el siglo V. ¿Y qué tiene que ver todo este rollo con un reino crsitiano en Abisinia? Pronto lo veremos.

El clero de Egipto se había declarado monofisita y comenzó a hacer proselitismo de su flamante doctrEl reino de Aksum y sus vecinos en el siglo III d.C.ina herética, enviando monjes misioneros por los cuatro puntos cardinales, que lograron difundir la doctrina monofisita, si no les rompían la crisma, claro está.

El reino de Aksum, que es el que nos ocupa, el reino cristiano de Abisinia del título, era una monarquía que estaba ya consolidada druante el primer siglo de nuestra era, según la fuente escrita más antigua que nos transmite información sobre esta entidad política, el Periplo de la Mar Eritrea, texto griego escrito hacia mediados del siglo I d. C., testimonio de las rutas de comercio marítimo entre el Egipto bajo control romano y diversos puertos de África, Península Arábiga y subcontinente Indio. Se cita al monarca de Aksum o Axum del momento, Zoscales y destaca el importante puerto de Adulis, el más importante del reino, ciudad próspera de un reino ya muy consolidado, que comerciaba con marfil, especias y productos manufacturados procedentes de la India.

En el siglo III comienza a interferir en la política del sur de Arabia, controlando algunas de sus regiones, lo que denota cierto poderío, tanto que el profeta Mani lo describía como uno de los estados más poderosos del mundo. Los otros eran la Persia sasánida, el Imperio romano y China. No está mal para el pequeño reino resistir comparación con tan grandes entidades políticas como éstas. El Reino de Aksum era la potencia dominante de la región, lo que le permitió desarrollar un importante comercio con el noroeste de la India. Aksum monopolizó el comercio del marfil del valle del Alto Nilo, a través del activo puerto de Adulis.

Tradicionalmente se piensa que en 325 o 328, durante la monarquía de Ezana cuando se convirtió al cristianismo de la mano del monje sirio Frumencio. Además fue el primer estado en utilizar la imagen de la cruz en sMonedas de Aksum con la efigie de Ezanaus acuñaciones monetales, que fueron de oro y bronce y gracias a las que conocemos el nombre de bastantes reyes abisinios. Ezana divulgó la escritura gheez en el país, actuando como un elemento de cohesión que influyó en el ascenso y auge del reino en el área. Frumencio fue enviado por el Ezana a Alejandría para solicitar del patriarca copto de la gran ciudad, San Atanasio el nombramiento de un obispo para Etiopía. Evidentemente, y como premio a sus méritos, fue elegido Frumencio, que tantos esfuerzos había hecho para la conversión de tan importante rey, como el primer abuna (arzobispo) de Etiopía.

En los siglos siguientes, el patriarca copto de Alejandría nombraría siempre a un copto (egipcio) como abuna o arzobispo de Etiopía. El algún momento de los siglos V o VI, es posible que los misioneros egipcios, ahora de creencias monofisitas, hicieran proselitismo en el reino abisinio, algo muy fácil, pues el arzobispo de Aksum era nombrado por el patriarca alejandrino, por lo que lo más fácil es que éste nombrase un monofisita para el cargo.

Dentro de esta actividad misionera copta procedente de Egipto en la segunda mitad del siglo V o comienzos del VI, hay que enmarcar la llegada a Etiopía (Abisinia o Aksum) de los Nueve Santos, monjes monofisitas que huían de las persecuciones posteriores al Concilio de Calcedonia, y que parece que tuvieron importancia capital en la evolución de la Iglesia etíope hacia el monofisismo. Fundaron numerosos monasterios y tradujeron a la antigua lengua semita gheez (posiblemente la lengua de los sabeos) la Biblia.

El Reino cristiano de Aksum fue aliado de Bizancio, quien logró que los abisinios atacasen el Yemen y amenazasen La Meca, en clara maniobra de distracción cuando los musulmanes ponían sitio por primera vez a la capital bizantina Constantinopla. El empuje islámico acabó por reducir durante el siglo VIII la hegemonía comercial etíope en el mar Rojo, obligando a los aksumitas a extenderse hacia el Sur y dejar de merodear por el suroeste de la Península Arábiga.

Los islámicos se fueron estableciendo entre el mar Rojo y el Alto Nilo, en las costas de Eritrea, evitando el desierto de Nubia, y más al sur, en Somalia, con lo que provocaron el aislamiento del reino cristiano de Aksam, cuyos centros de poder más relevantes se desplazaron hacia el interior del macizo etíope, renunciando, ante la evidente presión musulmana, al control o participación del tráfico comercial en el mar Rojo, que pasó a ser dominio exclusivo de los árabes. A pesar de esta decadencia provocada por la gran eclosión del Islam desde el siglo VII, las dinastías de Aksum mantuvieron su independencia y esporádicos contactos con el exterior. El reino prosperó bajo las dinastías Zagué (1149-1270) y "salomónica", cuyos miembros afirmaban ser descendientes de la chispa pasional surgida entre la legendaria reina de Saba y el no menos legendario rey israelita Salomón. Esta última dinastía aumentó el apoyo a la Iglesia etíope y a los diferentes procesos de evangelización, renovando los vínculos con el patriarca de Alejandría, cabeza del clero etíope, en medio de una poderosa estructura teocrática que afianzaba la erudición eclesiástica. Al mismo tiempo, los salomónicos rechazaban los ataques lanzados por los diversos gobernantes musulmanes de Egipto, casi siempre con éxito.

El rey Zara Jacob (1434-1468) envió embajadores al Vaticano, de forma que el conocimiento de Etiopía por los europeos creció y entrar en contacto con el reino abisinio fue una de los empeños principales de los portugueses en su búsqueda de la ruta de las Indias, una vez identificado el Negus (rey) abisinio con el mítico Preste Juan.

Actualmente, y siguiendo la tradición de muchos siglos, la Iglesia Ortodoxa Etíope se basa notablemente en el Antiguo Testamento y sus devotos practican ritos propios del judaísmo:

- Se circuncida a los niños varones al octavo día de nacer.

- Sábado y domingo son días santos.

- La mujeres no pueden asistir a la iglesia mientras dure su menstruación, y como las mujeres judías ortodoxas, se cubren la cabeza con un gran pañuelo mientas asistan a los oficios eclesiásticos, y se sientan separadas de los hombres en los templos.

- Los templos etíopes están construidos según el Templo de Salomón, dividido en tres partes: un santuario cerrado, un espacio sagrado y un coro donde se lee la Biblia.

 


 
 
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