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Revista de Historia Antigua

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Origen de los maronitas
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Retógenes Caraunio
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Nearcos, almirante macedonio
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Livio Druso, el amigo de los itálicos
La falcata ibérica
Emilio Paulo el Macedónico
Cicerón versus Publio Clodio
El origen de la escritura
El fin de Yugurta
El último emperador

 
 

LOS MOROS

El reino de Mauritania (siglo IV a. C.- 40 d. C.) o "país de los Mauri", fue un estado de la Antigüedad constituido como una federación de tribus, de cultura púnica, ubicadas en el norte de África, en los actuales Marruecos y Argelia. Su capítal fue Iol. Sus habitantes nativos, pastores seminómadas de etnia bereber, fueron conocidos por los romanos como Mauri (del gr. máuros , "morenos"), y en ocasiones como Massaesylii, gentes de estirpe líbica o beréber. El reino de Mauritania está estrechamente vinculado con el reino de Numidia, tanto en cultura como en historia.

Tras la conquista de Tiro por los Asirios en el siglo VI a. C. Cartago sustituyó a la metrópolis tiria y es comienza a incrementarse la influencia púnica en las costas de la Mauritania, generándose un proceso de asimilación de la cultura púnica, representado por aspectos como el alfabeto, la lengua y la religión. Crearon un sistema propio de escritura, el llamado alfabeto líbico con el que se escriben textos en la lengua indígena, beréber, y cuya última fase ha sido el alfabeto tifinag empleado en el Sahara hasta casi nuestros días.

A partir del siglo IV a. C., se crearon federaciones de pueblos y tribus indígenas que dieron nacimiento a dos reinos en esta región, dependientes directamente de Cartago y separados por el río Moulouya. El reino occidental fue conocido como reino de Mauretania. Durante las guerras púnicas, ambos reinos bereberes (el otro era Numidia), tuvieron que mantener una difícil política de equilibrio entre las dos potencias litigantes para mantener la supervivencia. A finales del siglo III a.C., Numidia dominó Mauretania, gracias a la agresiva labor desplegada por el rey númida Massinissa, aliado de Roma. A su muerte, Roma dividió el reino entre sus hijos, probablemente para debilitar un Estado que comenzaba a hacerle sombra en el norte de Africa.

Después de la caída de Cartago en el 146 a. C., el país adquiere mayor desarrollo, sobre todo en las zonas litorales, ya que el interior sigue poblado por pastores nómadas, refractarios a las corrientes civilizadoras

El díscolo (desde el punto de vista romano) Yugurta, hijo de Massinissa, intentó reunificar el viejo reino de su padre, pero se encontró con la firma oposición de Roma, que no quería tolerar rivales de entidad en esta región, después de haber conseguido eliminar por el artículo 33 a los cartagineses. Yugurta, derrotado se refugió en Mauretania, donde gonernaba su yerno Boco I, quien le entregó a los romanos. Tras su muerte, una ampliada Mauretania quedó dividida entre sus dos hijos Boco II y Bogud. Ambos reinos se vieron envueltos en las guerras civiles que asolaron Roma durante el siglo I a.C. al final de la República. Tras la definitiva victoria de Octavio sobre Marco Antonio y Cleopatra, Boco II, que apoyó al candidato correcto, reunifica de nuevo Mauretania, pero después de morir sin herederos, Roma se hace cargo de su herencia.

En el 25 a.C. Augusto instala al frente de una Mauritania engrandecida con las antiguas posesiones de Bogud como nuevo gobernante a Juba II, hijo del rey de Numidia Juba I, quien renombra Iol, la capital como Caesarea, en honor de su benefactor Augusto, y la convirtió en un gran centro cultural helenístico y romano. Juba II había crecido en la corte como compañero del futuro primer Emperador. Obtuvo fama sobre todo como escritor y erudito. Se conocen numerosos títulos de sus obras, sobre geografía e historia, cuya pérdida es lamentable, pues hubieran constituido una fuente excepcional para el conocimiento del reino mauro o moro en su época.

Busto de Juba II
Plutarco consideró a Juba II como uno de los grandes estadistas de su tiempo, y durante su gobierno, Mauretania comerció con todo el Mediterráneo, en especial con Hispania e Italia, exportando pescado, uvas, perlas, higos, grano, madera para muebles y tinte púrpura. Igualmente el valor y la calidad de la moneda mauretana era reconocida en el mundo antiguo. Se casó con Cleopatra Selene, hija de Cleopatra y de Antonio, con la cual tuvo un hijo llamado Tolomeo, su sucesor, que fue asesinado en 40 d.C. por orden del emperador loco Calígula. La muerte de Tolomeo provocó una revuelta en Tingis. Los rebeldes eran conducidos por Edemón, antiguo liberto de Tolomeo. En el 42 d. C., la implantación romana era ya efectiva, pero algunas ciudades del Norte del país muestran las destrucciones sufridas en esta guerra (Lixus, Tamuda, Tingis).

Claudio acabó anexionando Mauretania al imperio, acabando con su independencia de iure, que no de facto, pues no era más que un reino vasallo y dividiéndola en dos provincias, la Mauretania Caesarensis y la Tingitana.

 

 

 
 
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