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Revista de Historia Antigua

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LOS HONDEROS BALEÁRICOS

La honda es una herramienta compuesta de una tira de cuero y dos correas, de trenza de lana, cáñamo lino, esparto, tripas o nervios de animales entrelazadas ideada para lanzar una piedra con potencia y así conseguir llegar más lejos además de impactar con más violencia contra el blanco.

La honda ha tenido un papel muy relevante en la historia de las Islas Baleares. Es más, el vocablo Balear significa literalmente "Maestro de Lanzamiento". Las Islas Baleares serían las "islas de los honderos" y así se conocían las islas mucho antes de la llegada de los romanos. Diodoro Sículo, entre otros historiadores, hacía derivar la palabra "balear" del verbo griego ballein que significa: lanzar, pero los isleños ya se nombraban desde muy antiguo a sí mismos como balears (honderos).

Los griegos denominaron Gimnesias a las islas de Mallorca y Menorca, que significaba "Islas de los honderos" ya que en Grecia los Gimnetas eran los soldados de infantería, a cuyas tropas pertenecían también los honderos. Hesíquios de Alejandría (s.VI) en su Diccionario, hace ésta definición textual del término Gimneta : "Se llama Gimneta al que no porta armas, ya sea por que es hondero, ya sea porque lucha desnudo. (De esta misma palabra proviene la actual palabra "Gimnasta" )".

Pero según los más recientes estudios sobre su significado, podemos concluir que el apelativo de Balear no viene del griego, si no más bien del antiguo púnico. En la antigua lengua de los fenicios el verbo lanzar era "yaroh", y el sustantivo " ba' lé" venía a ser "maestros de", uniendo ambos conceptos tendríamos la palabra: " ba' lé yaroh" que en plural significaba "los maestros de lanzamiento" y su pronunciamiento era un fonema muy parecido a "balear". Como los fenicios llegaron antes que los griegos a las islas, es más comprensible que los habitantes se denominasen a sí mismos Balear.

Los honderos eran desde su nacimiento iniciados en el manejo de la honda y constantemente se perfeccionaban en el arte del lanzamiento. Los niños pequeños se entrenaban en ayunas y no probaban bocado si no acertaban a un pedazo de pan sobre un palo que haría de blanco (según Estrabón). No había más remedio entonces que acertar como fuese o se quedaban sin comer, hecho fundamental que los confería destreza y eficiencia letales en el manejo de la honda. Y todo esto en presencia de la propia madre...

De nuevo sigo a Diodoro Sículo cuando describe "su equipo de combate consta de tres hondas, una de las cuales llevan en la cabeza, otra en la cintura y una tercera en la mano". Estrabón también describe de forma similar el armamento de los honderos: "En el combate se presentan sin ceñir, teniendo el escudo de piel de cabra en una mano y en la otra una jabalina endurecida al fuego; raras veces una lanza provista de una pequeña punta de hierro. Alrededor de la cabeza llevan tres hondas de junco negro, de cerdas o de nervios: una larga, para los tiros largos; otra corta, para los cortos y otra mediana para los intermedios".

Su espectacular pericia y valor en combate los convirtió en guerreros famosos a lo largo y ancho del Mediterráneo. Participaron en la contienda greco-púnica por el control del comercio mediterráneo como mercenarios a favor de los fenicios y cartagineses, destacando en las guerras sicilianas. Posiblemente las primeras reclutas de mercenarios isleños para luchar en el ejército cartaginés debieron tener lugar hacia 480 a.C. Diodoro Sículo menciona honderos en el asalto de Selinus, en el 409 a.C., honderos que probablemente haya también que identificar con los "maestros del lanzamiento" baleáricos.

Cuando se rompieron las hostilidades entre Roma y Cartago, debido a la expansión naval y comercial de la influencia romana más allá de la península itálica, y el choque subsiguiente con la gran potencia púnica en Sicilia, los honderos de Baleares combatieron como mercenarios en las dos primeras guerras púnicas, del lado de los cartagineses en ambas, convirtiéndose en formidables aliados (y no baratos, precisamente) de los jerarcas de la familia Barca (apelativo que significaba rayo y que se le daba en un principio a Amílcar) en la segunda guerra. En Zama finalizó la participación de los honderos baleáricos en las guerras por la hegemonía en el Mediterráneo.

Los honderos iniciaban las batallas junto a los arqueros, con el cometido de destrozar con la violencia de los disparos el mayor número de escudos, armaduras y yelmos posible, antes de la entrada en combate de la infantería pesada. Lanzaban sus proyectiles a mayor distancia que los venablos de los arqueros y obtenían mayor precisión en sus disparos. No dejaban de ser mercenarios, recibían un estipendio por su participación al lado de las grandes potencias del momento, y solían cobrar en "especies", como el aceite, el vino y sobre todo por mujeres, por las cuales parece que tenían una especial devoción. Diodoro Sículo decía que se gastaban inmediatemente el salario en la compra de esclavas (por lo que debían cobrar en metálico, que rápidamente transformaban en "especies").

Roma terminó por conquistar las islas de los honderos, donde la piratería mediterránea tenía una de sus principales bases. En el año 123 antes de Cristo, Quinto Cecilio Metelo (llamado después de la conquista de las islas, Balearico) recibió la orden del Senado romano de conquistar las Baleares para acabar con la piratería y establecer un punto comercial estratégico. Fue recibido con una lluvia de piedras lanzadas por los famosos honderos mallorquines, temidos guerreros conocidos en todo el Mediterráneo. Fundó en los dos extremos de Mallorca dos ciudades, Palma y Pollentia, haciendo de ésta última, la capital. Y continuaron solicitando y pagando los servicios de los hábiles lanzadores de proyectiles para su propia infantería ligera y auxiliar. Julio César contó en sus campañas galas con compañías de honderos baleáricos.

 

 
 
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